Hay niños a los que les cuesta arrancar a hablar, se les entiende poco, se frustran cuando no consiguen explicarse, o empiezan a tener dificultades con la lectura y la escritura. Trabajamos el habla, la voz, el lenguaje, la comunicación aumentativa (SAAC), la dislexia y las dificultades de aprendizaje, siempre desde el juego y a su ritmo.
Evaluamos comprensión, expresión, habla, voz y, si procede, deglución y alimentación, para saber exactamente dónde está la dificultad.
Sesiones individuales con objetivos concretos, apoyadas en materiales y sistemas de comunicación adaptados a cada niño.
Os damos pautas para casa y nos coordinamos con el centro educativo para que los avances se sostengan fuera de la sesión.
Sonidos que no salen o se sustituyen, y que hacen que cueste entenderle.
Vocabulario, estructura de la frase y comprensión de lo que se le dice.
Cuando el habla no es la vía, buscamos otra: pictogramas, signos o dispositivos.
Prerrequisitos, conciencia fonológica y apoyo en las dificultades de aprendizaje.
Dificultades para masticar, tragar o aceptar texturas.
Afonías repetidas y mal uso de la voz.
Empezó sin apenas palabras y hoy nos cuenta lo que ha hecho en el cole. Ver que se hace entender le ha cambiado el carácter.
Familia de Iván, 4 años
No hace falta esperar a tener todas las respuestas. Empecemos con una primera valoración y armemos el camino juntas.