Algunos niños sienten el mundo con más intensidad: un ruido, una textura o el movimiento pueden abrumarlos o, al contrario, no llegar a percibirlos del todo. La Integración Sensorial de Ayres (ASI) trabaja directamente sobre esto, ayudando al sistema nervioso a organizar la información que recibe para que el niño pueda moverse, jugar y aprender con más soltura.
Evaluamos cómo tu hijo/a procesa la información sensorial: movimiento, tacto, sonido, equilibrio. Esta valoración exhaustiva es la base de todo el plan de trabajo.
Diseñamos sesiones individuales en nuestra sala equipada (columpios, rocódromo, piscina de bolas, rampas), siempre a partir del juego y la motivación propia del niño.
Revisamos objetivos periódicamente y te acompañamos con pautas concretas para sostener los avances en casa, el colegio y la rutina diaria.
Trabajo vestibular con distintos tipos de columpio, para regular el movimiento y el equilibrio.
Fuerza, planificación motora y confianza, escalando a su propio ritmo y con apoyo.
Presión profunda y propiocepción, muy útil para niños que necesitan regularse.
Texturas, lentejas, arena y espuma para trabajar la hipersensibilidad y la exploración.
Secuencias motoras que se van complicando conforme gana seguridad.
Nada de ejercicios sueltos: todo parte de lo que le motiva a él.
Vino sin poder aguantar cinco minutos sentado y salía de cada sesión agotado y feliz. Nos enseñaron a mirarle de otra manera, y eso ha cambiado la casa entera.
Familia de Marco, 5 años
No hace falta esperar a tener todas las respuestas. Empecemos con una primera valoración y armemos el camino juntas.